No puedo negar que dentro de esta empresa encontré grandes amigos, como olvidar a Jessenia López cuando me dijo donde me iba a ubicar y que me dedique a receptar todos los pedidos, un gran administrador como Juan Pablo Loor que sabia como tratar a las personas, asistentes de administración, Marcia con su carisma, carniceros y de mas personas que hicieron que el año y dos meses sea ameno.
Pero no se puede tapar el sol con un dedo, me toco aguantar gritos, multas y hasta insultos. Se puede decir que a mí me toco lo mejor ya que vi y escuche como trataban al resto del personal, que definitivamente era peor.
En dicha empresa uno ya no se podía enfermar ya que te descontaban el día así uno lleve el certificado del IEES, multas de hasta el 10% del sueldo, y llegaron a la torpeza de multar a una cajera por que le llevaron un ramo de flores.
Fue muy triste en Diciembre, escuchar todo el día música navideña y que el 90% de los empleados tenían una cara de tristeza, por el ambiente se vivía en el local.
Cuando llega alguien nuevo usualmente le dicen bienvenidos al infierno, no es necesario decirle porque, día tras día se dará cuenda del comentario.
Para ingresar a esta empresa uno tiene que pasar por una prueba con un teniente la cual te costara $80, firmar una renuncia voluntaria, pagar por su uniforme y credencial. Un minuto tarde a tu trabajo te costara $5, cinco minutos $10 y si ya marcas quince minutos, es mejor no trabajar ya que no te lo cancelan.
Lo único que me queda decir es suerte a todos los que aun están laborando y espero que las cosas algún día cambien. Aprender a respetar a todos los empleados, que no son objetos, sino seres humanos que necesitan del empleo.
Mil gracias a todas esas personas que me ayudaron en mi trabajo.
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